Para compartir diferentes miradas sobre la formación ciudadana y sus desafíos dentro de las Universidades del Estado, el proyecto se encuentra realizando una serie de entrevistas que esperan generar nuevas reflexiones en torno a este tema.

En esta oportunidad, la Vicerrectora Académica de la Universidad de Playa Ancha, Violeta Acuña, entrega su visión sobre el momento que vive Chile y el rol que deben cumplir las Universidades Estatales en este contexto.

1. ¿Cómo cree que se relaciona el rol que tiene la universidad con la formación de ciudadanos y ciudadanas?

Es fundamental el rol de la universidad en la formación de ciudadanos/as, los valores inspiradores de una universidad pública son incentivar y vivir los principios que rigen una sociedad democrática, sentirse identificado con un proyecto común ser parte de una comunidad, aprender a participar en todos los espacios que brinda la universidad, es fundamental. 

Se vive un cambio político y social, estamos participando de un hecho histórico como es la propuesta de una nueva constitución.  La universidad es donde se promueve y se desarrolla el conocimiento, se ponen en discusión ideas, se convive en la diversidad, se respeta y se tolera; no obstante, se aprende a decir lo que se piensa, a reflexionar, a confrontar a otros/as con argumentos, a disentir, a coincidir, a crear, a pensar en una mejor sociedad para todos y todas

La universidad debe educar para la ciudadanía, por ello debemos crear todas las formas posibles para incentivar la educación ciudadana, para esta tarea, prepararnos como comunidad es una tarea de todos/as, no solo de las autoridades, tenemos que estar disponibles y convencidos/as para incorporar en la formación de manera transversal y -porque no- avanzar e incluirla como parte del currículum. Ciertamente es materia de educación, particularmente si consideramos los largos años sin una acción pedagógica que permita comprender el ejercicio democrático y, lo que realmente significa construir ciudadanía.

2. ¿Por qué es importante integrar visiones sobre ciudadanía en todas las áreas del conocimiento?

Es importante porque todos somos responsables de tener y ser parte de una sociedad más justa, más solidaria, más inclusiva, la educación en todas las áreas del conocimiento debe incorporar estos conceptos, no hay ningún área del conocimiento que esté exenta de estos principios y valores, los cuales, además debemos contribuir a fomentar. Ninguna disciplina es un dogma, por tanto, el sentido de una universidad es generar condiciones para integrarnos, para generar propuestas inter y transdisciplinarias.

Las instituciones educativas, necesitamos con urgencia convertirnos en comunidades más reflexivas, más autocríticas, menos arrogantes con el conocimiento, menos tecnocráticas, fomentar y desarrollar compromiso con el respeto a los distintos saberes. Hay actualmente una tendencia poco sana, esto es responder al indicador que se nos instala perdiendo el fondo o el sentido por el que educamos; no podemos supeditar nuestras prácticas a esa lógica y tampoco trabajar para ser mejores que otros/as, se trata simplemente de ser mejores nosotros mismos y para la sociedad. Se debe avanzar en una formación integral para el/la estudiante no solo en los disciplinar, hace tiempo que lo decimos pero hay una distancia entre esa declaración y lo que sucede en el ejercicio práctico.

3. ¿Cuál es el rol que tienen las y los docentes para impulsar discusiones que fomenten la formación ciudadana?

 Los docentes universitarios tienen un rol fundamental en la formación ciudadana, más allá de sólo reproducir la definición de ciudadanía como contenido, sino practicarla.  Se requiere incentivar el ejercicio de la ciudadanía; si no participo, si no tengo posición respecto a los temas fundamentales en el desarrollo del país, si no escucho a los/as estudiantes en su contexto, difícilmente podré incentivar una práctica ciudadana.

Hay que reconocer nuestras diferencias, es evidente que tenemos distancias generacionales, otros códigos, diferentes formas de comunicarnos, pero es allí donde debemos hacer el ejercicio de entender desde donde cada uno opina, siente y se interesa por el conocimiento. El rol del docente debe cambiar, estamos relacionándonos con estudiantes distintos, pertenecen a otro momento histórico; hay que respetarlos, y entonces el respeto será recíproco, sino lo hacemos no se aprende, debemos intentar ser mediadores de aprendizajes, dialogar con los distintos saberes, no invalidar al otro/a. Hay que dialogar con los/as estudiantes más allá de las disciplinas que nos correspondan por formación, hay que avanzar hacia lo inter y transdisciplinario. Las aulas deben ser centros de generación de conocimiento de pensamiento crítico, donde aprender a problematizar y buscar soluciones, deben conformar espacios para reflexionar sobre el desarrollo histórico, social, cultural, tecnológico y medioambiental, sobre cómo podemos avanzar colaborativamente. Necesitamos avanzar en más y mayor democracia en todos los espacios que participamos en la familia, en el trabajo en las clases, hay que erradicar el individualismo que se ha tomado los espacios universitarios y avanzar hacia el sentido de lo colectivo.

4. ¿Cuáles son los principales desafíos en la promoción de la participación dentro comunidades universitarias ?

Uno de los principales desafíos es cambiar nosotros/as mismos/as, prepararnos como académicos/as, aprender, generar debates, cursos, discusiones respecto a “Participación Ciudadana” entre estudiantes y académicos/as

Fomentar el ejercicio de la participación en cada estamento y de forma triestamental, son avances que han tenido las universidades, pero sin duda estamos muy lejos de aceptarlo y entenderlo con la profundidad que se requiere, recuperar y valorar la organización de los/as estudiantes, desde lo que son hoy, desde sus formas de representación, de los/as académicos/as, de los/as funcionarios/as, y la necesidad de capacitarnos triestamentalmente en el ejercicio político y democrático.

Debemos profundizar no solo en el concepto de Ciudadanía, sino también en el ejercicio ciudadano, e insistir en el diálogo colaborativo aceptando las diferencias no prejuicios, en definitiva, ir cambiando primero nosotros/as y así modelar un nuevo tipo de persona que sea consecuente con su discurso el que se vea reflejado en el actuar y en el bien común.

Para compartir diferentes miradas sobre la formación ciudadana y sus desafíos dentro de las Universidades del Estado, el proyecto se encuentra realizando una serie de entrevistas que esperan generar nuevas reflexiones en torno a este tema.

En esta oportunidad, la Vicerrectora Académica de la Universidad de Playa Ancha, Violeta Acuña, entrega su visión sobre el momento que vive Chile y el rol que deben cumplir las Universidades Estatales en este contexto.

1. ¿Cómo cree que se relaciona el rol que tiene la universidad con la formación de ciudadanos y ciudadanas?

Es fundamental el rol de la universidad en la formación de ciudadanos/as, los valores inspiradores de una universidad pública son incentivar y vivir los principios que rigen una sociedad democrática, sentirse identificado con un proyecto común ser parte de una comunidad, aprender a participar en todos los espacios que brinda la universidad, es fundamental. 

Se vive un cambio político y social, estamos participando de un hecho histórico como es la propuesta de una nueva constitución.  La universidad es donde se promueve y se desarrolla el conocimiento, se ponen en discusión ideas, se convive en la diversidad, se respeta y se tolera; no obstante, se aprende a decir lo que se piensa, a reflexionar, a confrontar a otros/as con argumentos, a disentir, a coincidir, a crear, a pensar en una mejor sociedad para todos y todas

La universidad debe educar para la ciudadanía, por ello debemos crear todas las formas posibles para incentivar la educación ciudadana, para esta tarea, prepararnos como comunidad es una tarea de todos/as, no solo de las autoridades, tenemos que estar disponibles y convencidos/as para incorporar en la formación de manera transversal y -porque no- avanzar e incluirla como parte del currículum. Ciertamente es materia de educación, particularmente si consideramos los largos años sin una acción pedagógica que permita comprender el ejercicio democrático y, lo que realmente significa construir ciudadanía.

2. ¿Por qué es importante integrar visiones sobre ciudadanía en todas las áreas del conocimiento?

Es importante porque todos somos responsables de tener y ser parte de una sociedad más justa, más solidaria, más inclusiva, la educación en todas las áreas del conocimiento debe incorporar estos conceptos, no hay ningún área del conocimiento que esté exenta de estos principios y valores, los cuales, además debemos contribuir a fomentar. Ninguna disciplina es un dogma, por tanto, el sentido de una universidad es generar condiciones para integrarnos, para generar propuestas inter y transdisciplinarias.

Las instituciones educativas, necesitamos con urgencia convertirnos en comunidades más reflexivas, más autocríticas, menos arrogantes con el conocimiento, menos tecnocráticas, fomentar y desarrollar compromiso con el respeto a los distintos saberes. Hay actualmente una tendencia poco sana, esto es responder al indicador que se nos instala perdiendo el fondo o el sentido por el que educamos; no podemos supeditar nuestras prácticas a esa lógica y tampoco trabajar para ser mejores que otros/as, se trata simplemente de ser mejores nosotros mismos y para la sociedad. Se debe avanzar en una formación integral para el/la estudiante no solo en los disciplinar, hace tiempo que lo decimos pero hay una distancia entre esa declaración y lo que sucede en el ejercicio práctico.

3. ¿Cuál es el rol que tienen las y los docentes para impulsar discusiones que fomenten la formación ciudadana?

 Los docentes universitarios tienen un rol fundamental en la formación ciudadana, más allá de sólo reproducir la definición de ciudadanía como contenido, sino practicarla.  Se requiere incentivar el ejercicio de la ciudadanía; si no participo, si no tengo posición respecto a los temas fundamentales en el desarrollo del país, si no escucho a los/as estudiantes en su contexto, difícilmente podré incentivar una práctica ciudadana.

Hay que reconocer nuestras diferencias, es evidente que tenemos distancias generacionales, otros códigos, diferentes formas de comunicarnos, pero es allí donde debemos hacer el ejercicio de entender desde donde cada uno opina, siente y se interesa por el conocimiento. El rol del docente debe cambiar, estamos relacionándonos con estudiantes distintos, pertenecen a otro momento histórico; hay que respetarlos, y entonces el respeto será recíproco, sino lo hacemos no se aprende, debemos intentar ser mediadores de aprendizajes, dialogar con los distintos saberes, no invalidar al otro/a. Hay que dialogar con los/as estudiantes más allá de las disciplinas que nos correspondan por formación, hay que avanzar hacia lo inter y transdisciplinario. Las aulas deben ser centros de generación de conocimiento de pensamiento crítico, donde aprender a problematizar y buscar soluciones, deben conformar espacios para reflexionar sobre el desarrollo histórico, social, cultural, tecnológico y medioambiental, sobre cómo podemos avanzar colaborativamente. Necesitamos avanzar en más y mayor democracia en todos los espacios que participamos en la familia, en el trabajo en las clases, hay que erradicar el individualismo que se ha tomado los espacios universitarios y avanzar hacia el sentido de lo colectivo.

4. ¿Cuáles son los principales desafíos en la promoción de la participación dentro comunidades universitarias ?

Uno de los principales desafíos es cambiar nosotros/as mismos/as, prepararnos como académicos/as, aprender, generar debates, cursos, discusiones respecto a “Participación Ciudadana” entre estudiantes y académicos/as

Fomentar el ejercicio de la participación en cada estamento y de forma triestamental, son avances que han tenido las universidades, pero sin duda estamos muy lejos de aceptarlo y entenderlo con la profundidad que se requiere, recuperar y valorar la organización de los/as estudiantes, desde lo que son hoy, desde sus formas de representación, de los/as académicos/as, de los/as funcionarios/as, y la necesidad de capacitarnos triestamentalmente en el ejercicio político y democrático.

Debemos profundizar no solo en el concepto de Ciudadanía, sino también en el ejercicio ciudadano, e insistir en el diálogo colaborativo aceptando las diferencias no prejuicios, en definitiva, ir cambiando primero nosotros/as y así modelar un nuevo tipo de persona que sea consecuente con su discurso el que se vea reflejado en el actuar y en el bien común.

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